Doble excepcionalidad en Altas Capacidades
La doble excepcionalidad aparece cuando un alto potencial convive con dificultades atencionales, emocionales o de aprendizaje. En estos casos, el talento puede quedar oculto y el malestar aumentar si no se realiza una lectura adecuada del perfil completo.
Cuando algo no encaja del todo
Hay niños y niñas muy capaces que, aun así, presentan dificultades importantes. Una orientación profesional permite comprender el conjunto, sin reducir a etiquetas ni explicaciones parciales.
Qué entendemos por doble excepcionalidad
Hablamos de doble excepcionalidad cuando una persona con Altas Capacidades presenta, de forma simultánea, dificultades que interfieren en su rendimiento, adaptación o bienestar emocional.
- No implica menor capacidad intelectual.
- Explica perfiles irregulares y contradictorios.
- Requiere una evaluación integradora, no fragmentada.
- Es frecuente que el talento quede enmascarado.
En estos perfiles, la pregunta no es “qué le pasa”, sino cómo conviven sus fortalezas y sus áreas de dificultad, y qué necesita para desarrollarse con equilibrio.
Formas habituales de doble excepcionalidad
Altas Capacidades y atención
Dificultades para sostener el esfuerzo, organizar tareas o mantener la concentración, junto a una alta capacidad de razonamiento y comprensión profunda.
Altas Capacidades y aprendizaje
Buen razonamiento con dificultades en lectura, escritura o matemáticas, que generan frustración y una percepción distorsionada del propio potencial.
Altas Capacidades y regulación emocional
Intensidad emocional, autoexigencia elevada, ansiedad o bloqueo ante el error, que interfieren en el rendimiento y la autoestima.
Altas Capacidades y disincronía
Diferencias claras entre el nivel cognitivo y el desarrollo emocional, social o ejecutivo, que generan desajustes visibles en el día a día.
No es falta de esfuerzo ni de capacidad
Muchos perfiles de doble excepcionalidad se interpretan de forma errónea. Una evaluación adecuada permite cambiar el relato y ajustar el acompañamiento.
Cómo evaluamos la doble excepcionalidad
- Perfil cognitivo completo.
- Análisis del rendimiento académico real.
- Exploración emocional y motivacional.
- Valoración de disincronía.
- Integración de resultados, no lecturas aisladas.
El objetivo no es confirmar etiquetas, sino comprender el perfil global y orientar decisiones educativas y familiares con criterio.
Trabajo con el niño o la niña
Regulación emocional, estrategias de aprendizaje, acompañamiento de la autoexigencia y fortalecimiento de la identidad.
Trabajo con la familia y el colegio
Ajuste de expectativas, lectura adecuada del rendimiento, coordinación con el centro educativo y pautas prácticas.
Comprender el perfil completo cambia el acompañamiento
Si sospechas que el potencial y las dificultades conviven, una orientación inicial puede aportar claridad y tranquilidad.
Los solapamientos en la doble excepcionalidad
En los perfiles de doble excepcionalidad no sólo conviven el alto potencial y la dificultad. Lo que realmente genera confusión es el solapamiento entre ambos. Comprender estos solapamientos es clave para no perder ninguna parte del perfil.
Cuando la dificultad oculta la Alta Capacidad
En muchos casos, la dificultad tiene tanto peso en el día a día que el potencial pasa desapercibido. El escolar presenta indicadores visibles (atención, lectura, escritura, regulación emocional o conducta) y toda la mirada se centra ahí.
El resultado es que la Alta Capacidad queda oculta: no se reconoce, no se estimula y, en ocasiones, se interpreta erróneamente como desinterés, falta de esfuerzo o baja capacidad.
- El rendimiento no refleja el potencial real.
- Se trabaja sólo la dificultad, sin nutrir la capacidad.
- La autoestima se ve afectada por mensajes incoherentes.
- El escolar no se siente comprendido en su conjunto.
Cuando la Alta Capacidad oculta la dificultad
En otros casos ocurre lo contrario: el alto potencial compensa durante años la dificultad. El escolar “sale adelante”, entiende, resuelve, improvisa… y eso transmite la idea de que todo está bien.
Sin embargo, la dificultad sigue presente. Simplemente no se ve hasta que deja de poder compensarse, habitualmente cuando aumenta la carga académica, la exigencia organizativa o la presión emocional.
- La dificultad no se detecta en etapas tempranas.
- Se normaliza el sobreesfuerzo constante.
- El desgaste emocional se acumula.
- Los problemas aparecen más adelante, a veces de forma brusca.
Compensar no es lo mismo que estar bien
Detectar a tiempo la dificultad reduce el coste emocional y académico cuando la compensación deja de sostener el día a día.